Carmen Calderón, toda una vida

palabras, fotos, cosas... para Carmen

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Mis palabras 1 de diciembre

 

 

Carmen:

 

Son simplemente reflexiones tras el día de tu Gran Homenaje: Grande porque el sitio era grandioso y sobre todo porque lo habían organizado tus amigos para ti, con  cariño y amor, con mucha fuerza y energía positiva, y también  con enigmas hasta el último momento; y ahí estuvieron todos los que pudieron estar aunque no todos los que quisieron, para rendirte ese homenaje , que aunque Grande, era pequeño para reflejar tu vida , y porque además, yo tenía la sensación de que también era un poco homenaje a  todos/as los que allí estábamos, por lo que compartíamos contigo.

Aunque la celebración fue el viernes 1 de diciembre, los preparativos también han formado parte del homenaje y yo diría que la fundamental;  para mí empezó cuando un domingo al mediodía me dijo Ángel que habías llamado, llamada que contesté extrañada por la hora, y que tú me aclaraste de inmediato, y en secreto: "Un favor", "lo que quieras", "el Acto II de Rosita la Soltera o el Lenguaje de las flores, la Madre de las Solteronas, la Alumna que la hizo está embarazadísima", "Carmen!!", "te va a encantar!", "vale".

Y así conocí al Grupo Artístico "La Lorquiana": Rosita, la Tía, el Ama, la Solterona 3ª, el Tío, el Primo,el Señor X, las Ayolas, las Solteronas 1ª y 2ª; y me quedé encantada con sus ganas de hacer la "Obra" y hacerlo bien, como a ti te gustaría que lo hicieran, con el cariño que os teníais  desde aquellos años del Instituto en que tú eras la Directora del Centro, su profesora de Lengua y Literatura y Directora de escena en la Obra.

Y empezamos a ensayar, y como, por diversos motivos, fallaron los directores/as de escena planteados, te hiciste cargo tú del ensayo; el secreto se había roto, y podíamos ensayar en el  Instituto que a todos nos venía bien, excepto los domingos que era en el despacho del Tío.

El Teatro siempre ha sido un Arte que me ha atraído, pero las circunstancias que se viven hacen que se tomen caminos con carencias, es el precio de la libertad de poder decidir tu destino;  a veces me pregunto si no será un precio demasiado alto, aunque rápidamente me contesto que mejor así que como en otros tiempos no muy lejanos, pero que parecen pertenecer a otra vida.

Esto venía porque quería decirte que es cierto que ha sido por mí,  por estos días y esta experiencia únicos y enriquecedores, por haberme conectado a ese grupo tan estupendo y tan joven,  y haber hecho posible que se creará ese sentido de grupo, con esas

puestas en común, con ese hablar sin más, con ese comunicar de forma tan característica tuya las "debilidades" de los personajes hasta hacer que nos los creyéramos, y les cogiésemos cariño; por ese momento de gloria en el escenario más mágico del mundo que nos han hecho conseguir, con felicitaciones de tus amigas y amigos, algunos tan entendidos en la materia del teatro, por ejemplo, D. Carlos ;por esas vivencias que nunca olvidaré; por ese compartir tu gran momento con todos tus amigas y amigos, haciendo que fuera también un poco nuestro homenaje, y el de aquellas otras personas que también  han creído y siguen creyendo en la educación como transformadora social y transmisora de valores universales y de conocimientos históricos y científicos. Por éstos y por otros muchos momentos y enseñanzas que, aunque no tan deslumbrantes como los de los últimos días, sí que han sido significativos, o entrañables, o ambas cosas a la vez.

Por todo ello te doy las gracias, amiga.

Aurora

 

 

 

No se cómo empezar a escribir esto... Siempre se dice que escribir es muy difícil, y a veces lo es porque hay que encontrar la expresión justa para ese sentimiento que quieres transmitir. Pero hoy no sé cómo empezar y no es sólo por eso. Hoy tengo que escribir una despedida y si ya es difícil de por sí explicar sentimientos, más aún lo es si esos sentimientos son porque se va alguien que es importante para ti. Cuando Carmen me dijo que quería que le escribiera algo pensé que no sería capaz, pensé que como yo misma tuviera que leerlo delante de ella no podría terminar sin echarme a llorar, pero pensé que llorar no es malo si se hace de verdad y que esta despedida se la debía.            Muchos se estarán preguntando el porqué de que la partida de Carmen me duela tanto y bueno, eso por desgracia creo que también me será muy difícil de explicar.            Me acuerdo del primer día que yo pisé el Martínez Montañés. Era la presentación de primero de ESO y yo estaba asustadísima porque nunca se me dieron demasiado bien los cambios. Me acompañaba mi hermana, que también había estudiado aquí. Y recuerdo que al terminar la presentación, ya a la salida, Carmen se paró a saludar a mi hermana que había sido alumna suya y m dijo: "Oye a ver cómo te portas que tus hermanos han dejado aquí el pabellón muy alto". En ese momento me impresionaron mucho aquellas palabras y me vi con una gran responsabilidad encima. No es lo mismo llegar a un sitio d nuevas donde nadie te conoce que llegar a un sitio donde conocen a tus hermanos, porque ya se sabe eso de que las comparaciones siempre son odiosas.             La verdad es que durante los primeros años de la ESO yo intentaba pasar desapercibida, sacaba buenas notas pero me daba mucho apuro acercarme a Carmen. La observaba como de lejos, y siempre pensé que admiraba su personalidad, su forma de ser. Yo quería ser su amiga, tener más contacto con ella, y en el 4º preparatorio me vino la gran oportunidad. Creo que nunca podré olvidar esas clases de literatura con Carmen. Además de aprender literatura te la hacía divertida, tremendamente interesante, y a partir de ahí pude llegar a conocerla mejor y ella a mí, supongo que en parte por la gran admiración que yo sentía por ella y porque me gustaba mucho escribir y me implicaba mucho en las clases. Y a partir de ahí, siempre he considerado a Carmen como mi mayor apoyo en el instituto. Si tenía cualquier tipo de problema, si necesitaba hablar con alguien, tan sólo tenía que pasarme por su despacho. Sólo con verla allí, sonriéndome, aunque tuviera que esperar a que buscara un huequecito para atenderme, ya me sentía mejor. Era como mi confesora, mi consejera y sobre todo también una gran crítica cuando era necesario. A Carmen le debo muchas cosas, como implicarme tanto en todo lo que hago o como haber conocido a gente maravillosa como Carmen Tagüeña. Pero yo creo que sobre todo lo que más le debo es haberme enseñado a que ante todo uno debe estar orgulloso de su trabajo, sin importar las consecuencias que puedan acarrear .Carmen es una persona maravillosa, y aunque sé que le azora mucho recibir cosas y que la halaguen, yo creo que hay que decirlo, aunque no sea necesario porque todos lo sabemos. Carmen trata a todo el mundo d una manera muy especial, te hace sentir importante, que tus problemas por pequeños que sean también son dignos de ser escuchados. Y no creáis que sólo se portaba así conmigo. Carmen es así con todo el mundo. Voy a poneros un ejemplo que creo que ilustra bastante bien cómo trata Carmen a sus alumnos. Carmen le dio clase a mi hermana Esperanza de lengua y literatura. Por esa época mis padres no vivían en Sevilla, sino en Huelva, porque mi padre tenía trabajo allí. Mis hermanas ese año se quedaron aquí porque ya habían empezado el curso y mi hermana Esperanza se sentía muy sola, a pesar de estar con mi otra hermana. Pues el día de su cumpleaños, mis padres no pudieron estar aquí con ella. Y siempre cuenta, que Carmen se presentó en mi casa y junto con otras dos amigas de mi hermana le prepararon una tarta de limón. Carmen estuvo con ella en su 18 cumpleaños, y no la dejó sola. Así es Carmen, se implica con todos, se preocupa por todos. Como comprenderéis, a Carmen la queremos muchísimo en mi casa, porque ayudó mucho a mi hermana en su día y después lo ha vuelto a hacer conmigo, y por eso ni mi hermana ni yo podíamos faltar a este homenaje. Yo no sé por lo que cada uno de los que están en esta sala están aquí rindiéndole homenaje a Carmen, porque estoy segura de que cada uno de vosotros tiene un motivo especial, pequeñito, o una imagen especial d Carmen en sus corazones, pero lo que sí tengo muy claro es que como dice siempre mi madre, nosotros nunca podremos pagarle todo lo q ha hecho por nosotros Carmen es mucho más que una magnífica educadora, q lo es y todos lo sabemos a ciencia cierta. Es una mujer con un coraje inmenso, que ha luchado por nuestro instituto hasta el final, que siempre ha tomado las decisiones que creía mejores para su gente, porque yo estoy segura de que para ella todos los que estudiábamos en el Martínez junto con todos los profesores éramos su gente. Es cierto q a veces ha tenido q hacer frente a muy duras críticas, porque como bien es sabido nunca llueve a gusto d todos, pero ella siempre les ha plantado cara y las ha sabido encajar como merecían. Esa es una d las muchas cosas q Carmen m ha enseñado: hay q luchar por lo que crees q es lo correcto y ser fuerte y valiente para afrontar lo que eso t pueda acarrear. Yo hoy m siento muy honrada por que Carmen se haya acordado de mí para q diga estas palabras en su homenaje, y de verdad q no sé si m merezco tal honor. En cualquier caso yo necesitaba despedir a Carmen a mi manera, como ella sabe que lo haría y que no podía dejar d hacer. Nunca podrá imaginarse todo lo que significa para mí, nunca será consciente de lo muchísimo que la eché de menos cuando m fui a la facultad, pero sólo espero que estas humildes palabras que le dedico hoy sirvan para que se haga una idea, aunque sea un poco remota. Muchas gracias Carmen, gracias y mil veces gracias porque en gran medida tú me has hecho tal y como soy hoy, con virtudes y defectos, es verdad, pero siempre estando orgullosa de mí misma como tú me enseñaste. Y ahora si m lo permiten y si esto no es demasiado largo ya, me gustaría pedirte una cosita q es muy importante para mí: no cambies nunca por favor, porque aunque no lo creas a veces, has sido y eres el modelo a seguir de muchos de los que hemos pisado los pasillos del Martínez. Te queremos mucho Carmen. 

 Miriam Pino.

 

 

 

 

 

Quiero agradeceros en nombre de toda la familia de la homenajeada el gesto de cariño que representa vuestra asistencia. Y ahora, si me lo permitís, aunque el de hoy sea un homenaje a una vida académica ejemplar, la de Carmen García-Calderón, yo quería hablaros unos minutos, para que la conozcáis, de otra persona: de tía Carmen. Y espero que no consideréis desatinada mi intervención, porque mi tía ha sido y es para nosotros ejemplo y academia en muchas cosas.

 

Tía Carmen no vive cerca, pero ha estado siempre muy pendiente de nosotros y muy presente en nuestras vidas. Cuando éramos pequeños, nuestra tía nos resultaba un personaje sorprendente. Hablaba con ese realismo mágico que convierte hasta la anécdota más pequeña, en una experiencia increíble; llevaba siempre las uñas muy largas y muy rojas; conducía haciendo chocar las pulseras, las muchas pulseras que colgaban de sus brazos; nos regalaba lacre, marionetas turcas, cuadros grabados de Sevilla y entradas para ir al teatro; nos mandaba cartas larguísimas, escritas a máquina, cuando de niños pasábamos una temporada en el extranjero.

A medida que hemos ido creciendo, teniendo la edad suficiente como para no mitificar, hemos comprobado el acierto con el que, en la infancia, presumíamos de ella. Ahora que ya no nos impactan ni uñas, ni pulseras y se nos ha acabado el lacre para nuestros sobres, es cuando comprendemos que tía Carmen es un personaje todavía más sorprendente. De mayores hemos descubierto que nuestra tía es un ser absolutamente libre, que hace, piensa, y dice lo que le parece, y que he todo lo que ha hecho, pensado y dicho en su vida responde a unas convicciones profundas. Que no tiene prejuicios ni escrúpulos vacíos, y que toda esa libertad, ha intentado contagiárnosla y enseñárnosla -la libertad también se aprende- a sus sobrinos.

 

Hemos descubierto que nuestra tía es absolutamente original y, por eso, divertidísima. Es una aventura pasar con ella la Navidad, las vacaciones de verano, un viaje a Egipto, una tarde, un rato de sobremesa. Y ahora que hemos pasado con ella tantos momentos de estos que os cuento, ella sigue reproduciéndolos, como anécdotas, a nosotros mismos o a terceros, con ese realismo mágico con el que tanto hemos abierto los ojos; y esta vez no deseamos vivir esa anécdota (ya estábamos allí); lo que queremos es recordarla como lo hace ella, porque la magia no está en los hechos, sino en la forma de vivirlos.

 

Y hemos descubierto también que tía Carmen es muy fuerte. En los problemas serios, en los pocos momentos duros que hemos vivido en nuestra familia, mi tía ha llevado las riendas, cuidando de todos. Cuando los más jóvenes de la familia tenemos problemas menos serios, también acudimos a ella para que nos oriente. Y cuando nuestros problemas son todavía menores -como los del corazón-, y necesitamos, no que nos orienten, sino que nos escuchen, entonces nos refugiamos unos días en su casa, y tenemos con tía Carmen conversaciones eternas, ella siempre con un té en la mano, en su cocina.

 

Estas son sólo algunas de las razones -son infinitas- por las que desempeña nuestra tía un papel tan importante en la historia de nuestras vidas. Porque, parafraseando a García Márquez, un niño sin tía, -un niño sin una tía como tú, tía Carmen- es un niño sin historia.

José Antonio, Rocío y Beatriz Escudero.

 

 

 

Querida Carmen, en primer lugar me gustaría agradecerte que me hayas dado la oportunidad de compartir contigo y tus seres queridos este momento de júbilo, significa mucho para mí.

Tuve el privilegio de ser alumna de Carmen en el Martínez Montañés hace bastantes años. Fue en mi primer año de bachillerato y ella nos enseñaba Literatura Española I, bueno eso y mucho más, nunca había tenido deberes tan duros, y en unos años tan difíciles (aun recuerdo el pavor con que enfrentaba las tardes de los jueves cuando tocaba redacción, y lo peor no era escribirla, ni siquiera leerla, que ya costaba, lo peor eran las preguntas de después: "para el próximo jueves vamos a hacer una cosita diferente, me vais a escribir un diálogo entre una berenjena, una carretilla y una luna"); en todos los años de escuela ningún maestro nos había puesto a pensar, a reflexionar, a comenzar a formar criterios; sí hubo algunos compañeros de Carmen que iban por el mismo camino, dos más podría recordar en los cuatro años de instituto, después, inercia absoluta en la universidad y hasta la fecha.

Carmen, el mundo necesita de maestros y de profesores como tú, la enseñanza no es sólo cumplir un temario, pero hay pocas personas trabajando en ámbitos educativos que entiendan esto y además tengan la creatividad para no agotarse y seguir aportando ideas, y hacer que además las cosas funcionen.

Yo siempre presumo de profesores con mis amigos, siempre les digo es que yo he tenido mucha suerte porque he tenido buenos profesores que más que profesores han quedado para siempre en mí como maestros y mentores de vida, así te he vivido durante estos años de ausencia.

Encima ahora te jubilas para poder tener más tiempo para trabajar más y para impregnar con tu sabiduría y tu generosidad ámbitos más amplios de esta sociedad que tanto necesita de estas cosas. Todos tenemos que trabajar juntos pero hacen falta líderes con la claridad de ideas, la serenidad, la visión de las cosas, la energía, el coraje y la generosidad y el amor que tú despliegas: formación continua, trabajo continuo, amor y paz continuas.

Virginia Cosano.

14/12/2006 12:03 Autor: carmencalderon. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

todas las palabras

 

ÍNDICE








1.GUIÓN DE TRABAJO EL DÍA EN EL ALCÁZAR





2.DECLARACIONES PREVIAS al día uno

Declaración de la AMPA "La Roldana"

Declaración de El Tendedero







3.TELEGRAMAS Y APOYOS







4.CARTAS PERSONALES

de Alejandro Navarro

de Carlos Álvarez-Nóvoa

de César Montes Márquez

de Dolores García

de Esperanza León

de Eva Porrero: Hermoso recuerdo

de Felipe Rodríguez, mercenario

de Francisco: He tardado tanto

de Loliuska

de María Oliver Romero, Gracias

de Nélida Antuña Baragaño

de Paco García, Educ(am)ar

de Rafa Espínola: El bastón de Antonio Gala







DISCURSOS Y PALABRAS en el Alcázar







LITERARIAS

CHARI PIZARRO CELIS: Carta, Invitación, Agradecimineto y Regalo (verso)

DANIEL LEBRATO: Finales imaginarios de Carmen Calderón

JUAN ANDIVIA GÓMEZ: Color de esperanza (relato) y Ay, mi Carmen (soneto)

JUAN LUIS CARNICERO: Mis ojos ("No volverá la tarde hacia el ocaso")







*criterios: los títulos se han uniformado en cursiva y sin comillas, se ha hecho alguna adaptación al castellano de géneros (‘neurocirujana', antes neurocirujano)











Los actos "Carmen Calderón, toda una vida" empezaron la tarde del 27 de septiembre de 2006 con una reunión a la que asistieron 28 ASISTENTES: Ángel González, Ilmo. Sr. Director, Concha Bravo, Vicedirectora, Daniel Lebrato Martínez, Coordinador, David de Vega Rodríguez, Secretario, Juan Andivia Gómez, Actividades Extraescolares, Lola Infante Calvo, Jefa de Estudios, Lucía Guillén Rodríguez, Manuel Jesús Rodríguez García, Mªdel Águila Díaz Gómez, MªLuisa Lemos Pérez, Alejandro Navarro Benítez, Armando Estévez Elvira, Carmen Lobo Estecha, Clara Cantarero Soriano, Diego Canales Aguilera, Elisa Martín Hermosín, Francisco M. López Martínez, Isabel Serrano Rico, Ismael Macías Rodríguez, Jaime  Bretón Besnier, José María Vicente Carreto , Juan Luis Martín Martín, Laura Antúnez Infante, Lucía Rull, María José Cosano Laguna, María Mercado Martín, MªVictoria Soto Sánchez, Pilar Ruiz Méndez.

De las cuales diez se ofrecieron para formar la comisión organizadora seis profesores: Ángel González, Concha Bravo, Daniel Lebrato, David de Vega, Juan Andivia y Lola Infante; dos estudiantes: Lucía Guillén Rodríguez y Manuel Jesús Rodríguez García; y dos madres: María del Águila Díaz Gómez y María Luisa Lemos Pérez.

El nombre entonces provisional era "Carmen Calderón, su época y su gente" para después quedarse en "Carmen Calderón, toda una vida".

Tras haberse manejado como primera fecha el 29 de noviembre, el acto finalmente se llevó a cabo el día uno de diciembre en el Alcázar de Sevilla con arreglo al siguiente






guion:

[20.15-20.35]

En la puerta, Carmen García-Calderón y Ángel González reciben personalmente a quienes van llegando. Dentro del Almirante, Sara toca el piano mientras la gente se va sentando

[20.35-20.40]

Dupont y Dupont

[20.45-21.05]

Intervinientes todos arriba, excepto autoridades. Entrega del regalo

[21.05-21.15]

Cierre con autoridades: Ángel González, Alberto Moreno y Antonio Rodríguez Galindo (su obsequio de parte del Patronato del Alcázar)

[21.15-21.40]

Lorquiana

[21.45-22.45]

Cáterin en el Palacio Gótico

[22.45-23.15]

Postre, brindis y palabras

[23.40]

Penúltima copa






Nota: como era de esperar, el guion horario se cumplió en todo salvo en las intervenciones, que desbordaron con mucho los veinte minutos previstos, no por Carmen, por los presentadores, Dupont y Dupont.











DUPONT Y DUPONT

presentación a dos voces y una pregunta y un piano

Daniel Lebrato. -Buenas noches, señoras y señores.

Juan Andivia. -Preside el acto el verdadero alcalde de este Alcázar, don Alfredo Sánchez Monteseirín.

D. -Y, en su nombre, el concejal delegado de Educación, ilustrísimo señor don Antonio Rodríguez Galindo, quien cerrará el turno de palabras.

J. -(A Rodríguez Galindo) Con la venia.

______________

D. -Primero las instrucciones de uso y de cómo va esto.

J. -La ceremonia será en dos partes, aquí y en el Palacio Gótico, donde se servirá el cáterin.

D. -Y donde habrá micrófono para intervenciones añadidas y espontáneas.

J. -Mandan su adhesión a este acto personas que no están pero han contribuido con sus palabras y gestos para el regalo a Carmen.

D. -Excusa su asistencia doña Cándida Martínez, Consejera de Educación, por encontrarse enferma.

J. -Mención aparte para Isabel Álvarez, que se nos fue en pleno homenaje.

D. -Y mención al fondo, a Sara Reig Lebrato, en su piano.

J. -Un aplauso para ella.

D. -Bien, pues, apaguen los móviles.

J. -Apaguen los flashes.

D. -Y abróchense los cinturones.

J. -Porque empezamos.

D. -Dupont, nos estamos pareciendo a estas presentaciones ya un poco rancias y a dos voces que ahora se llevan en la entrega de los Óscares y de los premios Goya.

J. -Verdad, Dupont. Y a Rómulo y Remo.

D. -A Cástor y a Pólux.

J. -A Ortega y Gasset y a Patronio y al Conde Lucanor.

D. -Por cierto, Dupont, que otra vez fablaba el Conde Lucanor sobre una mujer muy brava.

J. -Y de un buen hombre que quería casar con ella:

D. «-Pardiez, mío filio, que si con esa mujer brava casases...

J. -... la noche de bodas serías muerto o mal ferido.

D. -Tenían los moros una costumbre que es preparar de cenar a los novios, ponerles la mesa y dejarlos solos hasta el otro día siguiente.

J. -Et dexáronlos solos al novio y a la mujer brava cuidando que al día siguiente fallarían al novio mal ferido o muerto.

D. -Cuando el novio y la novia quedaron solos en casa, dixo el novio a un su gato que en su casa tenía:

J. -¡Gato, danos agua para lavarnos las manos!

D. -Et el gato non lo fizo.

J. -Et desque vio que el gato no lo fazía, cortóle la cabeça et las patas e manos.

D. -Ensangrentó toda la casa, toda la mesa et toda la ropa.

J. -Luego cató en derredor et vio a su perro de caza et díxole que le diese agua a las manos.

D. -Et el perro non lo fizo.

J. -Et porque non lo fizo, dio con él en la pared et fizo de él más de cien pedaços.

D. -Et desque vio su caballo...

J. -...de caballero...

D. -...díxole muy sañudamente quel diese agua a las manos.

J. -(En castellano cómplice y normal) Como habrán adivinado, el caballo no lo hizo.

D. -El novio le cortó la cabeza y lo hizo pedacitos.

J. -Ensangrentado et sañudo, tornóse el novio a sentar a la mesa et díxole a la muiller.

D. -Muiller: dame agua a las manos.»

J. -Para decir si la muiller le dio o no agua para las manos o si el personaje (o Carmen Calderón) fue más mujer brava o fierecilla domada.

D. -Con esta pregunta para partir la nieve, llamamos a declarar y pedimos que vengan subiendo al estrado las siguientes personas:

J. -(Irán subiendo al estrado conforme Juan las vaya nombrando las siguientes personas)

Carmen León (integrante de la junta directiva)

Catalina Quijano (alumna)

Diego Canales (antiguo alumno)

Esperanza Muñoz (personal no docente)

José Antonio Escudero (familiar*)

Mª Del Águila (ampa)

Miriam Pino (alumna)

Orestes Elías (ampa)

Paco García (profesor)

Virginia Cosano (antigua alumna)
y María Mercado (profesora)

(Máximo entre todos: 15 minutos, José Antonio* debe hablar obligatoriamente.

Por último, se destapa y hace entrega del regalo)

D. -El lema "Non nova sed nove" que habéis visto en las tarjetas inviste a Carmen de un aura de tradición y originalidad, como diría don Pedro Salinas, de buenas costumbres y de audaces pasos adelante. Proceden de un cuadro de Guillermo Pérez Villalta que María Mercado localizó en los fondos de la Galería Félix Gómez, en la calle Morería de Sevilla. Destapa el cuadro María Mercado, y que Carmen Calderón nos tenga siempre en la gloria de las paredes de su casa. Pueden ustedes exclamar un ¡oh!. (Daniel se va y queda en escena Juan, quien presentará a las autoridades.)

J. -Por último tienen la palabra

Ángel González, director del ies

Alberto Moreno, Jefe del Servicio de Inspección (Representa al Delegado y a la Consejera de Educación),

Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, Concejal de Presidencia

y Antonio Rodríguez Galindo, Concejal de Educación (Representa al Alcalde)

______________

9.15: Entre el barullo, las personas de La Lorquiana empiezan su actuación a su manera.













DECLARACIÓN DE LA AMPA " La Roldana"

Cuando nos integramos en una AMPA a veces nos sentimos fuera de lugar, por ello es tan importante sentirse reconocido, y por esto queremos manifestar nuestro aprecio a quien siempre nos animo en nuestra actividad, a quien siempre nos espero cuando no estábamos y la que siempre estaba cuando la necesitamos.

Siempre recordaremos a quien tantas horas dedicó a la formación de nuestros hijos.

AMPA "La Roldana", 23.11













DECLARACIÓN DE EL TENDEDERO

SE ACERCAN DÍAS de celebraciones y nostalgias. El próximo 2007 el instituto cumplirá los cuarenta años de servicio, tiempo suficiente para que a uno le den la paga y felizmente lo jubilen y lo manden para casa. Así está el edificio, que por mucho centro TIC que se nos ponga, por partes se nos cae a pedazos, ese goterío cuando se llueven el gimnasio o el salón de actos. Como gente del Martínez Montañés, sabemos que esas piteras hay que mirarlas con preocupación, sí, de obras y presupuestos, pero con la benevolencia y orgullo con que contemplamos las cosas propias de la edad, las viejas heridas de esta guerra que es enseñar y aprender y que llamamos educación.

Orgullo es el cuadro de hombres y mujeres que se han formado en el instituto y orgullo es el cuadro de profesionales que han estado y están en el Martínez o en el Montañés (que en esto de los nombres también hay de todo).

Un grupo de amigas y compañeros anda promoviendo un acto homenaje a la que fue tanto años, dieciséis de cuarenta, nuestra directora, Carmen García-Calderón. Entre esas amigas y compañeros figuran padres, madres, estudiantes y profesoras y profesores, gente alguna veterana y ex, y gente nueva recién llegada al instituto, algo más joven pero no tanto como para ignorar que venían al instituto de Carmen Calderón. Hasta tal punto a ella se la ha identificado con nuestro centro, eso que hace de una persona, valga decirlo, una institución. Estas amigas y compañeros no entendían que una figura de la talla de Carmen se retirase sin más y por las buenas a su casa, igual que nos iremos la mayoría cuando cumplamos la edad y los trienios. A estas amigas y compañeros no les pareció suficiente la cena de fin de curso con que el Montañés honra, según costumbre, a quienes van dejando la tiza. Estas amigas y compañeros promovieron lo que será el día uno de diciembre el homenaje a Carmen en el Alcázar.

No se baja vivo de una cruz, sostiene Cortázar, y qué verdad es. La cruz de Carmen ha sido el gasto de energías y trato humano que se deja quien lleva el mando, preside claustros y consejos escolares, se desgasta en medidas, algunas disciplinarias, que nunca pueden contentar a todo el mundo cuando se es compañera y superior jerárquica, la misma cosa y diferente cosa de eso que llamamos con mayúsculas la Administración. Pero esa cruz le ha dado a Carmen también su gloria, su aureola, esa que desde fuera saben apreciar y ver las generaciones y generaciones que han pasado por sus clases, profesionales hoy, personalidades anónimas y otras más célebres que han tenido a Carmen de profesora y directora, de amiga y consejera. Esa comunidad, que vendrá el día uno desde fuera de Sevilla o desde instituciones públicas andaluzas, esos ya hoy profesores a quienes Carmen dio clases y encarriló en su vocación, esa gente ayer menuda y hoy padres y madres que hicieron de Carmen una leyenda y que crecieron tratando de imitarla, ese árbol genealógico que ha ido ampliándose en años de ejercicio, ese grupo, del Montañés pero no sólo de este Montañés, es quien abre para Carmen la puerta grande del Alcázar. (Alcázar que depende de Patrimonio Nacional y de un estricto protocolo con alcalde a la cabeza que no cede sus palacios fácilmente.)

En esa dimensión ciudadana y panorámica de Carmen Calderón, "toda una vida", y no en una más que se jubila, debemos ver la biografía que ella se ha trabajado estos años: las interminables tardes y reuniones, las horas hasta las tantas que le han dado a Carmen en su despacho, donde todo era ella. Quien ahí ve una vocación más, se equivoca. Más que profesora o catedrática, que lo ha sabido ser -y a mucha ciencia-, Carmen nos recuerda aquellas maestras vocacionales y maternas, rurales o de pueblos chicos, que estaban en todo y para todo, que llegaban a identificarse con la comunidad a su cargo con interés y afán impropios de estos tiempos maquinistas y fríos.

Que otros se jacten de los libros que publican, de la academia en la que ingresan, de los goles que marcan, de la familia que llevan para adelante. Que otros se miren y admiren en su novela o en su teorema, en su partitura o cuadro, en su obra bien hecha. A Carmen la enorgullecen las clases con clase, lo extraescolar que hizo siempre, lo generosa de tiempo, gastos, gestos y neuronas. No a cualquiera le cabe un instituto en la cabeza. A Carmen sí.

El día que nuestro compañero poeta gane un premio literario, el día que nuestra mente privilegiada gane su olimpiada matemática, la vez que la compañera novelista publique libro nuevo o ingrese en la academia, cuando la fama toque con su vara (vanidosa, ¿por qué no?) a persona de este instituto, alumno o profe o lo que sea, allí estaremos y allí os convocamos, para estar en primera con nuestro traje de gala. En ese mérito, que ahora llaman currículo, habrá algo nuestro como un equipo, algo de este Martínez Montañés que se nos cae encima, tan grande y tan noble como es la enseñanza pública, tan ilustrísima como Carmen Calderón.

Felicidades. El día uno en el Alcázar. [eltendedero, 22.11.06]

Nota: Con las mínimas y lógicas variantes, esta Declaración le fue ofrecida al director del Ies para que la hiciera suya y la publicara, como bando o circular de la Junta Directiva, entre un claustro, el del Martínez Montañés, en todo momento muy desmotivado ("Carmen ya había tenido su jubilación" o "¿por qué a Carmen, sí, y a otros, no"?). Ángel González no vio conveniente pronunciarse como Dirección ni como Junta Directiva y El Tendedero acabó publicándolo como cosa propia.













Telegramas y breves

de Ana Osuna:

Me casaría contigo [el día uno en el Alcázar] pero tengo otra boda.

de Juana Inés:

Muchísimas gracias al ser legendario y mitológico, pero de carne, hueso y melena, que siempre será mi Carmen Calderón.













de DOLORES GARCÍA: ser maestra

Ser maestra La luna siempre es la misma...  Es real, siempre esta allí... aunque no la veamos. Todo depende de los obstáculos que se interpongan entre ella y nuestros ojos, de nuestro ángulo de visión, de la cantidad de luz aquí y allá...  Sin embargo algunos solo perciben lo que impresiona sus retinas, y creen que la porción de luna que ven es lo único que existe...  La labor del maestro o maestra consiste en guiar... para que los alumnos descubran aquello que no siempre esta visible... Que aprendan a mirar un poco más allá... Y lo principal: que obtengan la confianza en si mismos, imprescindible para lograrlo...  "Ser Maestro" es tener la vocación de vivir con pasión, la ciencia y el arte, de esculpir el cuerpo, la mente y el espíritu de los seres humanos, para que sean un todo armónico, hermoso consciente y bueno, para lo mejor y para el bien, insuflando en sus corazones, la inspiración de crecer, hacia la luz y hacia el amor. ¿Saben? las pizarras, son monstruos de espanto, dragones inmensos y malvados de color verde, la tiza, es un artilugio de hechicería, que te hace estornudar y picar la nariz, un pupitre, no es más que un ingenio de tortura y de terror y el salón de clases, un abismo oscuro y sin fondo.  Los Maestros y las Maestras, -los de verdad-, son magos, hadas maravillosas capaces de convertir el monstruo en corcel, el artilugio en rienda, el ingenio en carro y el abismo, en una llanura infinita, donde perseguir y lazar los sueños. Son palabras anónimas que un día me encontré leyendo de casualidadPero no hay nada que defina mejor lo que ha sido y es Carmen Calderón.

Dolores García, 04.12

  













de CARLOS ÁLVAREZ-NÓVOA

Querida Carmen, amiga:

Aún no sé si podré estar contigo en este homenaje tan especial que te están organizando. El día antes actúo en México; si no pudiera llegar a tiempo, desde allí te enviaré el abrazo más fuerte, el más grande de mar a mar. Con todo mi amor, ese amor que en mi despertaste, cuando, allá por los años setenta, tan hermosa, tan brillante, apareciste en aquella sala de profesores de aquel viejo Instituto Velázquez, sólo de niñas que aún llevaban uniforme, con aquel extraño acento, tan tuyo, medio canario, no sé por qué... Y desde entonces, ¡tantas cosas...¡ Aquellos inolvidables viajes con nuestras alumnas -el primero fue a Granada, después a París, a Asturias, a Galicia... Y más tarde, con el teatro, con tu Bernarda que, entre tanta autoridad destilaba tanto cariño, a América -Colombia, Perú, Bolivia...- ... nuestro matrimonio en Luces de bohemia, tu Chuchupe que te dirigí, inacabada y tan sentida en Pantaleón y las visitadoras.... Y desde que yo dejé la enseñanza, cambiando la tarima por el escenario, tus apariciones en todos mis estrenos con tus alumnos... Y siempre esa seguridad de que ahí estabas, en el Martínez Montañés, entregando año tras año, como siempre habías hecho, lo mejor de ti misma, con esas cualidades que en ti he admirado tanto y que tú como nadie posees y practicas, aunando, con tanta armonía, corazón y cabeza: tu sentido común, tu ternura, tu generosidad, tu coherencia... No sé por qué has decidido dejar la enseñanza, pero sí sé que hagas lo que hagas de ahora en adelante, seguirás repartiendo a tu alrededor, a manos llenas, tu bondad y tu hermosura. Puedes estar segura que en miles de corazones, como en el mío, hay grabado ese cartelito imborrable que dice, antes de cualquier fecha, "por aquí pasó Carmen Calderón, y aquí grabada, aquí, se ha quedado para siempre". Te quiero.

Carlos Álvarez-Nóvoa, 10.11













de ESPERANZA LEÓN

Querida Carmen:

Me acabo de enterar de que le van a hacer un homenaje, que creo que lo tiene bien merecido. Guardo muy buenos recuerdos de cuando estuve en la APA durante 7 años, ese fue el período en el que mis hijos estuvieron estudiando en ese instituto. Ya que se retira de su labor docente, aprovecho para agradecerle todos los esfuerzos y toda la comprensión que obtuvimos de usted en la Asociación de Padres de Alumnos en general, y yo como presidenta en particular. Deseándole lo mejor, me despido con un fuerte abrazo.

Atte., Esperanza León, 11.11













de LOLIUSKA

vale amiga

vale amiga mía, por fin lo has conseguido. Quiero decir empezar otras cosas, porque eso eres tú,

un mundo de proyectos y compromisos, no importa dónde, ni para quién. Si se te pide ahí estas,

eso es seguro, olvidándote de ti misma y de si te conviene.

Eso es lo que durante tantos años te he visto hacer, dentro y fuera de la docencia.

Creo que disfrutarás con los nuevos retos, porque eso también eres tú, una gran disfrutona

con todo aquello que te seduce, como la misma vida.

Yo, que pertenezco a una pequeñísima partícula de tu vida privada, sé la suerte que van

a tener todas las personas que te sigas encontrando, porque yo, por supuesto, sé el

privilegio que tuve al conocerte hace ya tantos Diciembres...

Vale, amiga mía, lo mejor que has conseguido es el amor que muchos te tenemos y que

vas a poder comprobar en este homenaje, pero aún hay más en camino para ti.

Desde la memoria gris de Bilbao,

Loliuska, 13.11













de PACO GARCÍA: Educ(am)ar

¡Podría decir tantas cosas de Carmen! ¡Querría decir tantas cosas! Pero seguramente nada es importante, o todo puede ser igual de importante... o depende de para quién. Pensar en Carmen, hablar de Carmen es activar todo un mundo de vivencias, de experiencias, que acoge en él, como sus habitantes naturales, a tantas personas queridas,tantas alumnas y alumnos, tantos cpmpañeros y compañeras, tantas madres, tantas horas de gustoso e ilusionado trabajo, tantos proyectos, tanto conocimiento; un equipaje vital del que uno ya no puede -ni quiere- separarse. Me resulta casi imposible pensarme al margen de mi vida en el Instituto, en donde me recuerdo aprendiendo tanto, al menos, como enseñando (¡y los alumnos creen que los profesores no aprendemos cada día!; pero no divulguéis esta confesión). Y para aprender, que es vivir, ¡es tan importante que haya cerca gente que te estimule, que crea en tus posibilidades, que saque de ti lo mejor que tienes (incluso cuando uno mismo no sabe que lo tiene)! Y eso es, en definitiva, lo que Carmen es capaz de hacer con la gente que está a su alrededor. Carmen ha hecho muchísimas cosas por el Instituto, por la educación; sería absurdo, por evidente, enumerarlas, pero yo me quedo, ahora, con esta perspectiva, con esta mirada sobre ella: no te valoro por lo que has hecho sino por lo que has sido capaz de hacer que los demás hagan. ¿Y no es eso, en definitiva, educar...? ¿O eso es amar? ¿O no es acaso lo mismo?

Paco García, 16.11











de MARÍA OLIVER ROMERO: Gracias

Once años hace que terminó mi etapa en el instituto. Creo que no he vuelto a verte a pesar de un par de intentos. Y sin embargo, jamás me he desvinculado de ti.

Somos muchos los que tenemos cosas que agradecerte, pero estoy convencida de que cada caso es igualmente gratificante para ti y por eso no puedo dejar pasar la oportunidad de contarte lo que has significado para mí.

Quizás no te acuerdes de los detalles, las sutilezas, las palabras que tanto me han marcado. Puedo contarte que gracias a ti le di una oportunidad al amor. Gracias a ti aprendí a ser paciente con la vida. Me enseñaste las claves para disfrutar de las cosas pequeñas y de las grandes. A menudo, cuando me paro a pensar en el paso del tiempo, pienso en ti, en la belleza de la experiencia acumulada, en la paz alcanzada a lo largo del tiempo y en la felicidad. Gracias a ti soy neurocirujana. Y gracias a ti seguí adelante en la etapa más dura de mi vida. En esa etapa en la que nada tenía sentido y de la que conseguí salir gracias a amigos como tú.

Gracias por ser como eres, y por sentar las bases para ser lo que soy.

María Oliver Romero, 20..11













de MIRIAM PINO

Qué difícil se me hace escribirte algo que merezca la pena. En momentos como este creo que me faltan las palabras, pero no importa porque sé que todo lo que pueda llegar a decirte tú ya lo sabes.

Para mí siempre has sido un modelo a seguir, una institución por tu forma de ser y por todo lo que representabas, esa mami incondicional que me apoyaba en todo momento y con quien siempre podía contar. Y sé que a muchos les choque que ponga "mami" pero es que yo te he sentido así, como una mami preocupada por sus niños. Nunca me has fallado, nunca, y siempre has hecho que mire las cosas no sólo desde mi punto de vista, sino también desde otros, que a veces eso es lo más difícil. Yo tampoco podía fallarte ahora, y sabes que no lo haría, porque mi corazón y mi conciencia nunca me lo iban a perdonar.

Para mí es un gran honor que te hayas acordado de mí para decir unas palabras en tu homenaje. Nunca me lo hubiera imaginado, de verdad, y sabes que no es falsa modestia porque entre nosotras ese trato de los cumplidos no creo que haya existido nunca. Sólo tengo un problema, y es que no sé si seré capaz de leer lo que tengo preparado parati delante tuya sin echarme a llorar. Lo he intentado muchas veces pero es inútil, tengo que pararme siempre porque las lágrimas me nublan y no veo las palabras q tengo delante.

Sé que muchos me tacharían de muchas cosas por serte tan fiel, y de hecho me consta que lo han hecho y de sobra durante los años que estuve en el Martínez, pero nunca me ha importado y ahora menos que nunca. Si algo he aprendido en estos dos años que llevo fuera del instituto, en el mundo cruel como yo muchas veces digo, es que cerrar etapas cuesta mucho pero es necesario hacerlo. Pero como todo, cerrar etapas también tiene su parte buena, y es que siempre podemos llevarnos algo bueno de ellas. Para mí, lo bueno de esa etapa del instituto eres tú, lo mucho que me has enseñado durante estos años, la confianza que me dabas, tu apoyo incondicional, tus críticas amables y siempre juiciosas. Para mí fuiste lo mejor de mi estancia en el Martínez y lo digo con la boca llena y la cabeza bien alta, y lo que quieran decir que lo digan.

Nunca he llegado a saber por qué congeniamos tanto, de dónde surgió esta amistad, pero sé que me alegro con toda mi alma de ser tu amiga y que me siento la más orgullosa de que tú me lo consideres a mí. A los amigos de verdad nunca se les olvida, Carmen, y sé que por eso nunca te podremos olvidar muchos de tus alumnos, porque aunque siempre fuiste profesora, también supiste ganarte un trocito de nuestros corazones, y eso es algo que pocos profesores saben hacer.

Un besazo muy fuerte y ya sabes que me tienes aquí para lo que necesites. Y a ver si un día de estos quedamos para tomarnos un café y hablar de nuestras cosas. Te quiero mucho, Carmen.

Miriam Pino, 23.11













de RAFA ESPÍNOLA: El bastón de Antonio Gala

Recuero que hace años, cuando era habitual ver a Antonio Gala en continuas entrevistas en programas de televisión, yo intentaba no perderme ninguna de sus intervenciones, con independencia de que siempre me quedase con la sensación de que me había perdido, o no había sido capaz de entender, lo más importante de su mensaje. Aún así siempre hubo algunas de sus palabras que se quedaron grabadas a fuego en mi memoria. En especial puedo recordar una ocasión en que era preguntado por su apego a los bastones. Gala contestó que cada uno de sus bastones era un regalo de un amigo y que, apoyándose en esos bastones, él en realidad se estaba apoyando en esos amigos.

Hace pocos días y sin saber por qué, porque sencillamente no hay razón para que este tipo de recuerdos decidan, de repente, saltar de la memoria al presente y arrebatarte toda su atención, recordé, como tantas otras veces, esta intervención de Gala. En ese justo momento otra imagen me asaltó, era Carmen. La imaginé como el bastón que siempre permanece firme aunque todo tu mundo se vuelva completamente inconsistente. Esa es Carmen, la que siempre está ahí, mucho más cuanto más hostil, desconocido y desconcertante se vuelve todo y más pequeño, indefenso e inválido te sientes tú. Gracias, Carmen.

Rafa Espínola, 23.11













de NÉLIDA ANTUÑA BARAGAÑO

Directora regional de la Organización del  Bachillerato Internacional para África, Europa y Oriente Medio

Querida Carmen,

Nos encontramos por primera vez en Gijón, en noviembre de 1994 (o 1995?) , no importa, fue durante los primeros talleres del BI a los que asistí como responsable de la IBO para Africa, Europa y Oriente Medio. Desde entonces no nos hemos visto mucho, quizás cinco o seis veces durante conferencias u otros eventos relacionados con el Bachillerato Internacional. Sin embargo , contigo, Carmen, ocurre como con las buenas cosas, no es la cantidad lo que cuenta sino la calidad. Tu calibre de educadora, tu vasta cultura, tu apertura de espíritu, tu originalidad, y por encima de todo, tu generosa personalidad, hacían siempre de nuestros breves encuentros, enriquecedoras experiencias. Djavad y yo esperamos tener otras oportunidades de compartir algunos momentos contigo en alguna parte del mundo y nos unimos a todos tus amigos para desearte buena continuación en todas tus iniciativas. Un abrazo,

Nélida Antuña Baragaño, 27.11













de FELIPE RODRÍGUEZ, mercenario. 

Cuando comenzó la batalla me pareció mil veces más dura de lo que auguraban mis ingenuos manuales de pedagogía.

Deserté.

Pero antes de huir mis ojos se cruzaron con los de alguien que no tenía miedo.

Estaba desde el principio de los tiempos en aquella guerra a la que casi todos acabábamos de llegar.

No se lamentaba por las dificultades, jamás perdía la sonrisa y derrochaba su fuerza ingente con generosidad.

No había retrocedido un paso nunca.

Yo, en cambio, no he parado de correr y ahora me siento a salvo.

Pero sé que a mis espaldas, lejos, allí de donde llegan los ecos de la contienda, distorsionados por el cinismo de los medios, Carmen sigue luchando contra la desigualdad, la injusticia, la violencia, la ignorancia y la estulticia.

Al lado de las comunidades educativas reales, llenas de necesidades y de complejidad.

Al lado de los adolescentes, muchos perdidos en la antesala de la vida adulta, robótica y desalmada, de la que sospechan con razón.

Al lado de todos sus profesores, los del coraje y los del desánimo.

Al lado de cualquiera que, en cualquier parte, necesita tomar conciencia de sí y del mundo antes de dar el siguiente paso adelante, como todos los dragones y las poetas.

Felipe Rodríguez, mercenario, 27.11













de FRANCISCO: He tardado tanto...

Siempre creí que la Humanidad era un error de la Naturaleza. Una metástasis del Mal, que se extiende por todos los rincones destruyendo la Vida.

Quiza para justificarme pensé que el ARTE era lo único que salvaba a los humanos, que me salvaba. Un poema como If de Keats, o el Viaje a Itaca de Kavafis. Un disco como Into the Music de Van Morrison. O el Born to run de Bruce Springsteen. El techo de la capilla Sixtina. Algún cuento como Ulrica de Borges, o La noche bocarriba de Cortázar. Algún cuadro como el Niño quitándose una espina de Murillo, que vi una vez en París, al otro lado del Pont des Arts, donde esperaba encontrar a la Maga.

Años después comprendí que hay personas, muy pocas, en las que su vida es el Arte en si mismo. Carmen sería esa persona. Vivir, el hecho de vivir es su justificación. Por eso quizá duplicara la vida en el teatro.

Hoy sé que ella existe por mí, y por los otros como yo, que le dimos vida. Creíamos, confundidos y jóvenes, que ella nos hacía falta. Un día te levantas y sabes que es al revés, que ella existe por mí.

Por eso, quizás, estemos homenajeándola con tanto cariño, por si se nos derrumba o se nos va si le faltamos.

He necesitado muchos años para decirte que te quiero, porque yo no me he querido nunca. Hoy sé esas cosas y aunque haya tardado tanto, te lo digo: te quiero.

¡ah! y sí que encontré a la Maga.

Francisco. Un día de esos, 28.11













de EVA PORRERO: Hermoso recuerdo

Querida Carmen, parece que fue ayer cuando unos novatos y temblorosos actores se encontraro de frente, y gracias a ti, con el autor de la obra que iban a interpretar, la primera obra de teatro de sus vidas y Fernando Arrabal alli.

Aun recuerdo tus palabras de ánimo: ¡si se levanta os dice algo y se va, no os preocupeis, él es así!

El tiempo puede pasar pero los recuerdos vividos nos hacen estar siempre en esos momentos dulces de nuestra vida.

Ahora tengo un hijo, y espero que él encuentre algún día alguien como tú que se preocupe y le enseñe las cosas hermosas de la vida

Un beso, Carmen.

Eva Porrero, 30.11













de CÉSAR MONTES MÁRQUEZ

Gracias a ti....

Cuantos años hace ya.... no se, muchísimos... y cuando recuerdo mi etapa

en el Martínez, siempre me viene a la mente, esa profe de Literatura, con melena

leonina roja, aires hippies, siempre con aire despistado, pero de fuerte carácter

llamada Carmen... rotundo CARMEN...

Gracias a ti soy un lector fervoroso. Gracias a ti me encanta el teatro. 

Gracias a ti aprendí, que todo está en los libros...y hay que saber buscar.

Gracias a ti, he aprendido miles de historias.. Gracias a ti he vivido la mía...

Gracias y otra vez Gracias.... 

César Montes Márquez, Barcelona, 30.11.06 













de ALEJANDRO NAVARRO 

Darte las gracias en estas breves líneas por todas esas enseñanzas en tus mágicas clases de Literatura. Darte las gracias también porque para mí no eres una profesora, más bien una maestra. De esas que no sólo se quedan en procurarte conocimientos sino que van más allá para hacerte libre enseñándote a pensar porti mismo, conciliando posturas, llegando al corazón de los alumnos, poniendo pasión en todos los proyectos que pones en marcha.

En fin, gracias por "mojarte" consiguiendo hacer del Martínez un lugar cálido y humano, donde es un placer acudir día a día ansioso por encontrar respuestas.

Un abrazo,

Alejandro Navarro, 01.12













JUAN ANDIVIA GÓMEZ: Color de esperanza (relato)

I

Apareció en la playa tiritando de frío, junto a su hermano mayor y veinte personas más, morenas, encogidas, temerosas. Con una voz dulcísima decía: "Jean, je m'appelle Jean". Buscaron a un guardia civil que hablara árabe o francés y, en la conversación posterior con aquella personita de cuatro años, se pudo saber que sus papás estaban en Marruecos, que andaban mal de salud y que lo habían mandado aquí por su bien; por su bien; oui, oui, insistía.

Ahmed Jean Bautiste Calmau era el hijo de Ahmed Jean Calmau y Sara Al-Mazouri. Vivían en Fez, cerca de la Medina y no tenían dinero. Durante años labraron unas tierras, pero llegó un momento en que no podían pagar lo que el rey Mohamed V les exigía; así que las vendieron y les quedaba todavía un poco.

Ahmed iba a la Escuela primaria con un pizarrín y unos cuantos pliegos de papel, como todo material educativo. Merendaba pan y té verde; y comía, en ocasiones, alguna legumbre ahogada en un líquido color caramelo. A veces, había leche de cabra. Y tenía dos pantalones, uno un poco grande, porque era de su hermano; y dos camisas.

El padre era ya un enfermo crónico, tosía y escupía y nadie le sugería un remedio. Sara también estaba enferma y no sabía por qué. Tenían, además, una niña, más pequeña, que se llamaba Amal, que quería decir esperanza. Un día conocieron a monsieur Maudit, que le prometió un viaje a Europa para los niños. Y aceptaron.

Buscaron en la casa y los baúles y pudieron vender un espejo, dos anillos y el reloj: Un puñado de dirhan para el usurero, más o menos doscientos euros.

 La primera noche en España hacía mucho frío, pero a Jean le echaron una manta amarilla por los hombros y le obligaron a beber un caldo calentito con hojas verdes. Esa noche durmió a cubierto con otros niños. No sabía qué iba a ser de él, pensaba en sus padres y se le llenaban el alma de tristeza y los ojos de lágrimas. Pero estaba seguro; y era por su bien, se repetía. Oui, oui.

II

La mañana del día 21, Martita, Judith y yo habíamos ido al pueblo a dar un paseo. Estábamos invitados en Costa Ballena. Había amanecido con un sol espléndido y nos acercamos a Rota a comprar unas revistas y a conocer el puerto.

En un lugar que no sabría precisar, vimos un revuelo de gente y un niño que salía corriendo. Le atraparon enseguida y volvió al grupo, compuesto mayoritariamente por magrebíes y policías. Por lo visto, estaban haciendo varios apartados: Uno para ese coche; otro, se queda en el albergue municipal; otro, regresa a los Juzgados; y otro, al puerto.

Intenté explicarle a las niñas qué estaba ocurriendo, o lo que yo pensaba que estaba ocurriendo: Se trata, les dije, de personas de países muy pobres que intentan entrar en España sin trabajo, ni casa, ni documentación; vamos sin ningún papel que diga quiénes son, ni a qué van a dedicarse. Entonces se les devuelve al lugar de donde vienen, que es lo que creo que están haciendo.

-¿Y el chiquitito?, me preguntaron casi al unísono.

-Pues no sé; también, supongo.

-Pero él no quiere volver, dijo Marta.

-No, pero así son las cosas.

Mientras conversábamos, fuimos acercándonos a la reunión de los niños. El más pequeño tenía unos ojos grandes, negros y redondos y una naricilla minúscula. Llevaba una ropa que le quedaba grande y tenía la boca manchada. Lloraba.

Martita se acercó a él y le preguntó:

-¿Qué te pasa?

Parecía no comprenderla. Gimoteaba y levantaba sus ojazos como pidiendo algo.

Se me ocurrió que podría hablar francés y le dije bajito: "Toi, galopin, tu parles français?" Y él me respondió muy serio: "Oui, monsieur; mais je ne veux pas partir, je n'en veux pas!" y algunas cosas más, como pidiendo disculpas, como pidiendo ayuda.

Martita y Judith percibieron el tono lastimero del niño y me rogaron que preguntara qué iban a hacer con él. Me dirigí a quien parecía organizar aquello y, con todo respeto, me interesé especialmente por el muchacho.

No quiero contar ahora cuánto tiempo me costó convencerles, ni cuántos papeles rellené, ni cuántas llamadas tuve que hacer a Mabel para justificar nuestra ausencia de casi todo el día.

III

Juan, como le llaman todos los primos desde el día 22 de diciembre, se vino a casa con nosotros, pasó la Navidad mejor de su vida y nosotros también. Pero he aquí que al incorporarme al instituto, en enero, le conté a Carmen Calderón, la directora, lo que nos había ocurrido. En la mayoría de los casos, lo normal hubiese sido sonreír, hablar de la inmigración o querer conocer a Jean-Juan, pero no en el caso de Carmen, que me pidió tantos datos sobre la familia, la residencia y la hermana pequeña, que tuve que responderle con otra pregunta:

-Pero, ¿para qué quieres saber tanto?

-Voy a adoptar a esa niña.

Me quedé sorprendido; y pensé en la suerte de Amal y en la mía de conocer a una persona como Carmen.

En efecto, hemos hablado con Rabat y vamos a ir a visitarlos. Sabemos que no se resistirán mucho a la nueva proposición, porque estamos seguros de que desean que todos sus hijos crezcan y sean queridos y respetadas, en una sociedad moderna como la nuestra.

 IV

Juan habla un español graciosísimo y no sabe que muy pronto vendrá su hermanita a vivir con Carmen. Entonces, tendrán más sentido aún las palabras que nos había dicho en su quinto cumpleaños: "Ehte ha sido le cumple plus heureux ("má feliss", añadió luego) de mi vida".

Carmen García-Calderón anda cada vez más atareada.

Juan Andivia Gómez













de JUAN ANDIVIA GÓMEZ: Ay, mi Carmen (soneto)

Para Carmen Gª-Calderón, este poema

que no leí el día de su jubilación.

Ay, Carmen de mi alma, yo quisiera

condensar, compilar, reconcentrarme;

no dejar que la noche me desarme

e impedir que este hecho sucediera.

Pero ya ves; no estás por contrariarme

y te vas tan feliz, de tal manera

que los que te queremos más de veras

tomamos cualquier voz para llamarte.

No me compilo en nada, ni condenso;

acongojado estoy desde aquel día

en que con tus razones en consenso

anunciar tu destino decidías.

Ay, Carmen, te reclamo porque pienso

que tu dicha disiente de la mía.  

Juan Andivia Gómez













CHARI PIZARRO CELIS  (carta y poemas)

Querida Carmen: cuando las palabras se estremecen al romper el aire y ves un caleidoscopio de colores húmedos a través de tus ojos, es hora de interiores, de escribir en silencio, de recordar y ser, no de hablar, por el momento. Así que, por lo que me diste, por lo que me enseñaste, y también por el momento, sólo por el momento, te envío cuatro pequeños poemas que espero signifiquen algo para ti también: carta, invitación, agradecimiento y regalo. Siempre tuya, Chari Pizarro Celis (Canarias, 2006).

Carta (1976)

Y, cómo no, en tantos años de engaño y asueto,

Un modelo libre de existencia: la poesía,

Cargada de pasado, ya ni arma,

Para deshacer esa tremenda farsa de ahí afuera.

Las clases dormitando plácidamente,

Los pactos sin armas, las armas sin pacto.

La poesía: un cuento estratiforme...

Si al menos recordara el swing, la impulsión primaria...

Podría escribirte, podría decirte

Que el olvido jamás ocupó tu asiento a mi lado

Por la vida.

Podría inventar cuál es el encabezamiento ideal,

Podría pensar serenamente

(aun cuando estuviese nublado)

Cuál es el nombre que ha de ir en el sobre.

Pero no recuerdo nada de la visita al futuro

Que hicimos juntos.

Vagamente me rozan

Habitaciones de la inmensa mansión de la paz,

Los rincones de macetas, la luz de los geranios,

El olor de miles de despertares...

El presente me viene atrapando año tras año

Sin dejarme salir de él,

Porque él es más fuerte (o más hábil),

Y es curioso envejecer

Viendo hacia atrás un mundo perdido

(Quizá es uno de los destinos de quienes vivimos

Al revés la historia).

¿Dónde estás?

Si el tiempo no es más

Que las múltiples formas del espacio,

¿Cambiaste los objetos de sitio?

¿Por qué? ¿creíste que no volvería?.

Y, en cierto modo, hemos de robarle a los años

Su poder sobre nosotros:

La negación del recuerdo, el boicot a la nostalgia.

Traer al presente el caudal más precioso,

Los secretos más válidos, los errores más firmes,

O continuamente hemos de huir de emboscadas,

Saltar trampas y adivinar las hurtadillas.

¿Cuánto tiempo ha pasado?

Los muros siguen aún en pie,

Huelen igual las calles

Pero ¿dónde puedo buscaros?

Invitación (1980)

Agarremos los símbolos más antiguos,

Porque ellos no nos traicionarán (te lo aseguro),

Escondámoslos en las rocas y los árboles,

Dibujémoslos en nuestros labios

Para que cada beso que nos lancemos desde el aire

Nos recuerde una vida, un dios,

Una esperanza.

No sé si serás feliz,

En el tiempo, en el espacio.

Sólo sé que serás,

Y es todo lo que puede ofrecerte este valle.

Serás agua, serás perfume,

Serás dulzor frutal sobre la tierra,

Y, bajo ella,

Serás alma, serás río,

Serás raíces de alegría

Y esperanza

De viajeros.

Lanza tu canto desde el cerro,

Que no caerá en yermo.

Lanzadme vuestras manos abiertas,

Que amo ya.

Dejadme oír vuestra presencia un rato,

Para no ser un extraño,

Una incógnita,

Ni siquiera una prueba,

Solo yo.

Agradecimiento (1981)

La amistad es el bálsamo

que cura todas las heridas de la vida,

la única riqueza que crece

conforme se gasta,

el único manantial que brota

con sólo excavar,

el único silencio que habla,

las únicas ausencias que sonríen,

los recuerdos que esperan,

los adioses que vuelven,

la fruta que madura.

Regalo (1982)

Si pisáis las primaveras verdes

Que voy dejando tras de mí

Con mis días de amor a vosotros,

Vuestros pies florecerán cada mañana:

Un campo desnudo

Es el alma más joven que puedo ofreceros

Para que sembréis en ella

Alegrías y llantos

Sonrisas y bienvenidas,

Y vuestras palabras luminosas

Cada mediodía.

Qué felices tiempos

Los pasados juntos sin sentir las estaciones.

Habrá cielos y mares de por medio (lo sé).

Habrá espacios gigantescos,

Otras vidas,

Otros haceres,

Otros paisajes.

Siempre existiréis.

No sé cómo,

Nunca podré olvidaros.

Chari Pizarro Celis (Canarias, 2006).













JUAN LUIS CARNICERO (carta y poema)

Carmen;

   Veintisiete años después, vuelven a ti, para encontrarte ahora como
entonces, estas palabras mías, aún dormidas de tantos años. En su nombre, y
en el de tantas otras palabras que hallaron en ti acogida, cuando hubieron
menester, te dan las gracias. Humildemente, silenciosamente... Gracias por
aquel entonces y por este ahora.
   Que seas muy feliz en este día en el que tan alto has dejado el nombre de
este quehacer tuyo, de este oficio nuestro, profesado a lo largo de tantos
años, y sin embargo nuevo cada día entre tus manos.
   En este principio de sabe Dios cuántos caminos nuevos, ¡adelante, Carmen!
Se hace camino al andar, ¿no? Ya saben tus pies que el reposo para ellos es
sólo un breve recobrar las fuerzas para retomar las sendas y abrir los
senderos.
   ¡Adelante!
   Un beso muy fuerte

   Juan Luis Carnicero




MIS OJOS ("No volverá la tarde hacia el ocaso")

   No volverá la tarde hacia el ocaso
enrojeciendo el vasto color del día
y declinando en sombra la altura de su luz.

   No volverá la noche,
silenciosa conjunción de tus labios en mis labios,
a encontrarme absorto en ti.

   No, no volveré en el ámbito del lecho
a ver tu cuerpo esperando mi cuerpo,
sentiré en silencio, simplemente tu silencio.

   No volverán mis ojos a encontrar tus ojos
en el ámbito inmenso de la mirada compartida.
No volverán mis ojos a encontrar
la tarde clara
sino en leve recuerdo, perdida y lejana.

   Recorrerán sin fin las noches de mi hastío,
la fiebre de mis días,
las inútiles bibliotecas cerradas,
las estanterías estériles
-ya vedadas a la luz-
los libros que aprendí y los que no descifraré,
los labios que aprendí y que nunca más veré.

   En esta vastedad de la ausencia,
la amplitud del mundo,
ya lejano como las estrellas,
buscará mis manos y hallará mis ojos
que se niegan a la sombra.
Volverán las cosas y hallarán mis ojos
que se niegan al recuerdo.

   Y al encontrarte, / trémulo de amor entre mis brazos,
no volverá a verte la luz pálida del alba
ni volverán a amarte
mis ojos sin futuro.













D      a       n       i       e       l                L       e       b       r       a       t       o

f i n a l e s     i m a g i n a r i o s     d e     C a r m e n      C a l d e r ó n

COMBATE CON VATE DE INSTITUTO

Triste papel, poeta de instituto,

que cuando el fin de curso, ¡que hable el vate!,

vas y te sacas tus cuartillas, ya te

perdió la vanidad. Sabes que tú to-

davía tienes por delante tuto-

rías, guardias, trienios, y que cate-

ar y aprobar unas conductas. Date

valor y a nadie envidies, ten el luto,

sé breve. Se jubilan y eso es todo.

No preguntes retórico por quién

están doblando las campanas. Bien

que sabes por quien tocan. Y haz de modo

que no (como a aquel vate de Asterix) te

dejen por pelma amordazado y triste.













SOMETO EL SONETO

a su consideración más distinguida.

                      Someto Uno

Si, como en el teatro, las tres reglas,

lugar, tiempo y acción se dan de sobra,

y como no terminan bien las obras

con planteamiento y nudo si no llegan

al desenlace, habrá que darle a Carmen

Calderón un final. Yo he imaginado

que Carmen, como sabe que es teatro,

murió de un patatús, guapa y sin sangre,

en brazos de piedad[1] de un secretario.

Fue al ver entrar a un profe nuevo en bici,

piratas, gorra, gafas negras, cráneo

rapado, entre budista hippie o skinhead.

-Lo habrás leído en el Apocalipsis,

soy tu futuro: un día, todos calvos.













SOMETO EL SONETO

a su consideración más distinguida.

                      Someto Dos

Soy tu futuro: un día, todos calvos.

Y no le dije: entrega el caucho[2], nena,

porque uno es educado y coeducado

y, la verdad, porque me daba pena.

Pero ella, Barbarella y Vampirella:

-Te crees tú eso, calvo, tu futuro

será quitarle el polvo a mi moqueta.

No es éste tu despacho ni ninguno.

Y luego incontinente

caló el teléfono, llamó a un conserje:

-Pónganme a éste de patitas, denle

cuarto y mitad de Plan de Centro, lo de

los pelos y señales de la Lode,

y déjenme, que tengo permanente.













LAUDATIO O EPITAFIO ANACOLUTO

del tipo your name here, para entendernos,

para una profesora, que pusieron

su nombre al jubilarse a un instituto:

«Ésta que veis aquí fue profesora

respetada y feliz, jefa de jefes,

de firma, de ilustrísima y ¿se puede?,

maestra de maestros, directora

que puso tantos puntos a las íes,

que no se jubiló del ilma al doña

sino subió directamente al IES

(y aquí se pone lo que corresponda).»













Si por mi amor quisieras delatarte

no un trazo de arcoiris

ni un toque de carmín

te bastarían

del libro ¿Quién como yo?






A,

antebajo y cabecón,

contradé y desdeén,

 entre yacia yasta y pa-

ra mi Carmen Calderón.













EPÍLOGO DE ALBERTO LEIDÁN


El panegírico teñido más o menos de elegía es un clásico en la literatura de empresa. Terribles palabrillas de homenaje previsible. Cuartillas que el de turno se levanta y se atreve a leer en público. A Daniel Lebrato le va la marcha. Desde 2000 (y antes) se le ve dedicado a esa tarea de despedir por escrito a quien se va o se jubila. Desde la célebre prosa Historias para no volver, que fue vista con lupa en las alturas por si hubiera habido incitación al absentismo. Desde las Sevillanas de María Luisa Cuello, "no me lo creo, / que te gusten las clases / más que el recreo". Pasando por las despedidas a Adela Perea, José María Aguilar y Antonio Troncoso.

El Combate con vate es del género enésimo, si me permiten titular así lo que no sé de otro modo mejor. Me refiero al tópico, como tal, viejo, gastado y postmoderno de no quiero cantar pero canto y no quiero escribir pero escribo, que al final es de lo que se trata. Daniel Lebrato se permite rimar en consonante -uto, y hacerlo sin que se note. Es parte de una guerra crítica que tiene su escena en otra parte. Vigencia del soneto según se vio en el libro del Ateneo de Sevilla. La teoría de Daniel es que no se puede seguir rimando camino y peregrino, historia y memoria, mundo y vagabundo. Después del vate está el váter y es de creer que el mal poeta calle una temporada.

El Epitafio es igual, poesía de oficio, pero desde la perspectiva de la persona receptora, la que puede merecer que un instituto lleve su nombre. Hacerse un poema poniendo your name here es como hacerse la foto de cartón piedra en la barraca de feria. Como usar un preservativo dos veces. O peor. Entre paréntesis hay que inscribir lo que falta, endecasílabo en [o-a]. Se admiten ideas.

De todas las personas de su entorno familiar y amistoso, Daniel Lebrato Martínez fue el último en conocer personalmente a Carmen García-Calderón. Antes o después de ese primer encuentro consciente (casuales o inconscientes ha debido haber muchos), hay que hablar de Pilar y Rocío Villalobos, Orestes Elías, Jose Marrodán, Ana Osuna, Pepe Salazar, Pepe Martos, Jorge Burgos, Rafael Gálvez, Carlos Balbontín, Carmen Satué, Carmen Torres, Nieves Martín, Chelo Morilla, José María Conget, José María Vaz de Soto, Encina Blanco, Juan Lamillar, Ignacio Ríos, Juan Andivia, Diego Vaya, Fernando y Javier Monge Villalobos, Alberto y Alejandro Elías Villalobos, Andrés Tudela, ex del instituto La Paz.

Daniel vino al Martínez Montañés para ver si era verdad una leyenda.



[1] Representación en pintura o escultura del dolor de la Virgen María al sostener el cadáver de Jesucristo descendido de la cruz.

[2] Por decir sello, sello oficial que simboliza el cargo.

04/12/2006 23:49 Autor: carmencalderon. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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